Asesinos de reputaciones, el ataque vil contra el doctor Cruz Jiminián
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RESUMEN
FREDDY NÚÑEZ JORGE
SANTO DOMINGO, RD.- En la cloaca del mal llamado “contenido digital” han surgido personajes que, sin ética ni dignidad, se dedican a asesinar reputaciones para monetizar el escándalo. Estos supuestos comunicadores, hambrientos de sonido y carentes de moral, hoy pretenden salpicar el nombre del doctor Antonio Cruz Jiminián en el caso Senasa, apelando a la mentira, la insinuación barata y la manipulación descarada. No informan, no investigan: difaman, porque para ellos la honra ajena vale menos que un clic.
En este país, el doctor Antonito —como cariñosamente le llamamos quienes somos de Cristo Rey— no es una figura improvisada ni un nombre vacío. Su reputación se ha forjado con trabajo constante, con vocación médica auténtica y con una entrega incuestionable hacia los más necesitados, sin preguntar procedencia, afiliación ni condición social.

Hablar de Cruz Jiminián es hablar de aportes concretos: ayuda a internos de las cárceles, donaciones de medicamentos, respaldo permanente a hospitales públicos y una clínica que, para muchos pobres, ha sido la única puerta abierta cuando todas las demás se cierran. Esa realidad no puede ser borrada por titulares oportunistas ni por videos cargados de mala fe.
El doctor Cruz Jiminián no necesita abogados mediáticos que salgan a defenderlo. Sus verdaderos defensores somos los 11 millones de dominicanos que vivimos en esta patria y que conocemos su obra. Somos un pueblo agradecido, dispuesto a levantar la voz por quien ha sido, sin exagerar, un ángel para los más vulnerables.
Por eso reitero mi exhortación a esos atrapas cheles que se han montado en la ola del caso Senasa: dejen de usar nombres honorables para generar visitas. El doctor Cruz Jiminián es un hombre honesto, humanitario y trabajador incansable, que dedica prácticamente todo su día a servir a quien tenga dinero y a quien no lo tenga.
Ya basta de pusilánimes y bocinas que valen menos que una guayaba podrida en la boca de un cerdo. Dejen de buscar culpables donde no los hay. La crítica es válida cuando se sustenta en hechos; lo demás es simple miseria moral disfrazada de contenido.






