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El Partido Republicano sigue secuestrado por Trump y QAnon


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WASHINGTON, EE.UU.- Los fanáticos del ya expresidente Donald Trump levantaron un andamiaje junto al Capitolio, arrancaron la bandera de Estados Unidos y, para regocijo de los demás seguidores, izaron la bandera de su héroe.

A medida que los republicanos se reagrupan tras perder la Casa Blanca, el Congreso y el Senado en apenas dos años, la imagen descrita en el párrafo anterior ilustra su problema fundamental: un gran porcentaje de los votantes del Partido Republicano sigue más leal a Trump que al propio partido. Tanto es así que estuvieron dispuestos a asaltar el Capitolio para intimidar a los legisladores e incluso amenazaron de muerte al vicepresidente, Mice Pence.

“Un acto de una secta traidora. Su alianza es con Donald Trump, no con los Estados Unidos”, señala el exdiputado Joe Walsh, que se retiró de las primarias del Partido Republicano contra Donald Trump en 2020 porque “nadie puede ganarle”.

Los vídeos demuestran que los primeros asaltantes que llegaron al segundo piso del Capitolio llevaban ropa y simbología de QAnon, una teoría de la conspiración que afirma que el expresidente Donald Trump es un semidiós cristiano que lucha contra un estado profundo dirigido por demócratas pedófilos adoradores de Satán financiados por una asociación de judíos millonarios que beben un elixir mágico elaborado con sangre de niños asesinados.

Tan arraigado y extendido está este grupo en el movimiento pro-Trump que el propio Partido Republicano ha buscado activamente incluirlos en su paraguas: “Nosotros somos la Tormenta”, declaró el partido en Texas, imitando el discurso de QAnon sobre el supuesto cataclismo simbólico que salvará al país de la amenaza de los demócratas.

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