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Entre el periodismo y la amistad: lecciones que deja la vida

POR FREDDY NÚÑEZ JORGE

SANTO DOMINGO, RD.- Durante casi cuatro décadas he tenido el privilegio de caminar de la mano del periodismo en la República Dominicana. Más que un oficio, ha sido una pasión que me ha permitido contar historias, conocer grandes seres humanos y aprender lecciones que solo el tiempo sabe revelar. He pasado por redacciones de periódicos, cabinas de radio, estudios de televisión y, ahora, por las plataformas digitales, siempre con el mismo compromiso: informar con responsabilidad y servir a la sociedad.

Una parte esencial de mi formación se forjó en las páginas de Listín Diario, donde trabajé durante más de ocho años y comprendí la verdadera dimensión del periodismo. Antes, ya había vivido la intensa experiencia de ser editor deportivo del desaparecido vespertino La Noticia. Más adelante también formé parte de las redacciones de El Nuevo Diario y del recordado El Sol, espacios que contribuyeron a moldear mi carrera y mi visión del oficio.

Pedro Zamora

La televisión también me regaló momentos inolvidables. Tuve el honor de colaborar con el recordado periodista José Oscar Fernández en Radio Televisión Dominicana y, junto a los veteranos comunicadores Carlos Nina Gómez y el propio Fernández, llevamos a la pantalla de CDN Canal 37 el programa Momentos del Boxeo, un esfuerzo por rescatar la memoria y la esencia de un deporte que ha llenado de orgullo a nuestro país.

Hoy continúo ese camino desde el periódico digital La Voz de La Noticia RD y su canal de YouTube, convencido de que el periodismo no se abandona, simplemente se transforma con los tiempos. A lo largo de estos años también he conocido personas de muchas nacionalidades. Entre ellas, varios cubanos con quienes compartí momentos de solidaridad y cercanía, aunque, como ocurre en la vida, también hubo decepciones que enseñan que no todos saben honrar la amistad.

Sin embargo, Dios siempre encuentra la manera de equilibrar el corazón. En mi camino aparecieron dos seres humanos extraordinarios: el profesor Bernardo Mesa (Tony), a quien considero un verdadero científico del deporte, y el reputado técnico Pedro Zamora. Ambos nacieron en Cuba, pero eligieron ser dominicanos demostrado con hechos el valor de la amistad sincera.

Tony y Pedro pertenecen a esa rara estirpe de hombres que nunca cierran la puerta cuando alguien necesita orientación o apoyo. Su nobleza, su disposición permanente a ayudar y su lealtad me han recordado que, pese a las decepciones que a veces deja la vida, todavía existen personas que honran la palabra y la amistad. Gracias a ellos confirmo que la verdadera hermandad no es una ilusión: es una bendición que, cuando llega, ilumina el camino.

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