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¿Existe la verdadera amistad?


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POR FREDDY NÚÑEZ JORGE

SANTO DOMINGO, RD.- Se suele decir que en los buenos tiempos la vida se llena de compañeros, pero en la tormenta solo queda un puñado de rostros.

Esa frase, repetida hasta el cansancio, esconde una verdad incómoda: la amistad se pone a prueba en los momentos difíciles, cuando no hay brillo ni recompensa, solo la crudeza de los problemas.

Los amigos que aparecen en medio del dolor, una enfermedad o una pérdida, tienen un peso distinto. No se mueven por conveniencia ni por entretenimiento, sino por algo más profundo: la lealtad. Ahí es donde muchos descubren que quienes compartían risas en fiestas o fotos en redes sociales, se desvanecen apenas el escenario deja de ser agradable.

Pero surge la gran pregunta: ¿existe realmente la verdadera amistad? O mejor dicho, ¿Qué tan verdadera puede ser una relación que solo se revela en la adversidad? Tal vez la respuesta está en entender que la amistad no se mide por la cantidad de años, ni por la frecuencia de los encuentros, sino por la calidad de la presencia. Un solo gesto sincero en un momento clave vale más que cientos de charlas superficiales.

La verdadera amistad sí existe, pero no es abundante. Es un bien escaso, casi como un tesoro que se descubre en la arena de la vida cuando la marea baja y todo lo falso se retira. Y quizá esa rareza sea lo que la hace tan valiosa: porque no todos están hechos para sostener el peso del silencio, la desesperanza o el dolor de otro.

En los tiempos difíciles no solo reconocemos a los demás, también nos reconocemos a nosotros mismos. Quien es capaz de ser amigo en la tormenta, lo es en cualquier terreno.

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