Golpes sin respaldo: Elvis Guzmán revela la dura realidad del boxeo dominicano
Mientras elevan la bandera en el extranjero, los boxeadores dominicanos enfrentan la falta de apoyo estatal que les impide defender su gloria en su propia tierra
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RESUMEN
Elvis Guzmán, un empresario de origen dominicano radicado en Nueva York, ha compartido su inquietud sobre la situación del boxeo en la República Dominicana. Durante una reciente conversación, Guzmán destacó que, a pesar de la calidad de los boxeadores dominicanos, muchos se ven obligados a defender sus títulos en el extranjero debido a la falta de apoyo local. Esta situación es preocupante, ya que el país tiene una rica tradición boxística y ha logrado importantes éxitos en el ámbito internacional. Guzmán subrayó que los promotores locales carecen del respaldo gubernamental necesario para organizar eventos de boxeo de alto nivel en el país. Esta falta de apoyo no solo afecta a los atletas, sino que también impide que la República Dominicana se convierta en sede de grandes peleas, lo que podría generar beneficios económicos y turísticos. La situación plantea un interrogante sobre el futuro del boxeo dominicano y la necesidad de un cambio en la forma en que se apoya a este deporte.
- Elvis Guzmán es un empresario dominicano radicado en Nueva York con pasión por el boxeo.
- Muchos boxeadores dominicanos deben defender sus títulos en el extranjero por falta de apoyo local.
- Los promotores no cuentan con respaldo gubernamental para organizar eventos de boxeo.
- La rica tradición boxística del país no se refleja en el apoyo institucional recibido.
- La falta de eventos locales limita el desarrollo de los atletas y el potencial económico del deporte.
El empresario Elvis Guzmán, apasionado del boxeo, expresa su preocupación por la falta de apoyo institucional y económico que enfrentan los boxeadores dominicanos. A pesar de su talento, muchos deben defender sus títulos en el extranjero, lo que limita el desarrollo del deporte en el país.
POR FREDDY NÚÑEZ JORGE
SANTO DOMINGO, RD.- Recientemente sostuve una conversación fraternal con el empresario norteamericano de origen dominicano, Elvis Guzmán, residente en la ciudad de Nueva York. Más allá de los negocios, Elvis arrastra una profunda pasión por el boxeo, disciplina que practicó en su adolescencia y que sigue de cerca con fervor.
Nuestro primer encuentro se dio en un escenario memorable: la histórica pelea entre Bernard Hopkins y Oscar De La Hoya, celebrada el 18 de septiembre de 2004 en el MGM Grand Garden Arena, donde Hopkins se alzó con la victoria por nocaut en el noveno asalto, consolidándose como campeón indiscutible de los pesos medianos. Años más tarde, volvimos a coincidir en una convención de la Organización Mundial de Boxeo en Miami, reafirmando una amistad marcada por el amor al deporte.
Durante nuestra conversación más reciente, Elvis no ocultó su preocupación por la realidad que enfrentan los boxeadores dominicanos. A pesar de residir fuera del país, mantiene contacto cercano con varios pugilistas profesionales y conoce de primera mano las dificultades que atraviesan.
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Combate entre Oscar De La Hoya y Bernard Hopkins
Allá en la República hay buenos peleadores”, expresó con convicción. Sin embargo, lamentó que, al alcanzar títulos importantes, muchos se ven obligados a defenderlos en el extranjero, en casa de sus retadores, debido a la falta de apoyo institucional y económico para organizar combates en suelo dominicano. Según explicó, los promotores locales no cuentan con el respaldo necesario del gobierno para montar carteleras de nivel mundial.
Esta realidad resulta contradictoria si se toma en cuenta la rica tradición boxística del país. El boxeo, tanto en su vertiente amateur como profesional, ha dado grandes logros a la República Dominicana, colocando su bandera en alto en múltiples escenarios internacionales. No obstante, ese aporte no se corresponde con el nivel de apoyo que reciben otras disciplinas deportivas.
El abandono institucional no solo limita el desarrollo de los atletas, sino que también priva al país de la oportunidad de convertirse en sede de grandes eventos, con el impacto económico y turístico que esto conlleva. Defender un título mundial en casa no debería ser un privilegio excepcional, sino una posibilidad real para quienes han trabajado arduamente para alcanzar la cima.
La reflexión es inevitable: ¿hasta cuándo el boxeo dominicano seguirá peleando solo, incluso después de haber conquistado la gloria?






