Guido Gómez Mazara: el factor subestimado que podría redefinir la primaria del PRM
Aunque rezagado en las encuestas, Guido Gómez Mazara emerge como el único precandidato con arraigo real en la base, capaz de desafiar las estructuras tradicionales frente a figuras como David Collado y Carolina Mejía.
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RESUMEN
El PRM se prepara para las elecciones de 2028 con un escenario donde los estilos de liderazgo y la relación con la base son cruciales. David Collado, actual ministro de Turismo, lidera las encuestas gracias a su gestión económica y el respaldo empresarial. Sin embargo, su éxito podría verse limitado en una primaria cerrada, donde la militancia tiene un papel decisivo. Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional, también enfrenta retos en su rol como secretaria general del PRM, ya que su gestión es valorada, pero la militancia exige mayor cercanía. Por su parte, Guido Gómez Mazara, actual director de Indotel, aunque menos favorecido en las encuestas, ha construido un apoyo significativo desde la base, lo que podría jugar a su favor en un contexto de primaria donde la conexión con la militancia sea determinante.
- David Collado lidera las encuestas por su gestión en el turismo y apoyo empresarial.
- Carolina Mejía enfrenta exigencias de la militancia a pesar de su gestión municipal.
- Guido Gómez Mazara ha demostrado capacidad de apoyo desde la base, a pesar de estar rezagado en encuestas.
- La conexión con la militancia será clave en las primarias del PRM.
- Las sorpresas son posibles en política, donde el respaldo silencioso puede traducirse en votos.
El panorama político del Partido Revolucionario Moderno (PRM) hacia las elecciones de 2028 se complica con la figura de Guido Gómez Mazara, quien, a pesar de estar rezagado en las encuestas, ha demostrado un sólido apoyo desde la base. David Collado y Carolina Mejía, favoritos en las encuestas, enfrentan desafíos en su conexión con la militancia.
POR FREDDY NÚÑEZ JORGE
SANTO DOMINGO, RD.- El escenario político dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) de cara a las elecciones del 2028 comienza a perfilarse con mayor claridad, pero también con interrogantes que no deben ser ignoradas. La lucha por la candidatura presidencial no solo enfrenta nombres, sino estilos de liderazgo, formas de construcción política y, sobre todo, la relación real con la base partidaria.
David Collado: el favorito de las encuestas y del sector empresarial
En ese contexto, resulta innegable que el actual ministro de Turismo, David Collado, encabeza las mediciones en diversas encuestas. Su posicionamiento responde, en gran medida, a una gestión que ha sido bien valorada en el ámbito económico y turístico, además del respaldo sostenido del sector empresarial. Collado representa, sin duda, una figura eficiente en la administración pública y con buena proyección mediática.
Sin embargo, la política dominicana —y particularmente la interna de los partidos— no se define exclusivamente en base a encuestas ni a la aprobación de sectores económicos. Existe un elemento determinante que muchas veces se subestima: el liderazgo construido desde la base.
Carolina Mejía: gestión municipal sólida, pero con retos partidarios
Por otro lado, la alcaldesa del Distrito Nacional y secretaria general del PRM, Carolina Mejía, ha mantenido una gestión municipal que puede calificarse como correcta y organizada. No obstante, su posicionamiento dentro del partido enfrenta ciertos desafíos. Su rol como secretaria general la coloca en una posición estratégica, pero también la expone a mayores exigencias por parte de la militancia, que demanda cercanía, articulación y representación efectiva de sus intereses.
A esto se suma un factor político que, aunque incómodo, es real: la carga histórica que implica ser hija del expresidente Hipólito Mejía. En política, los apellidos abren puertas, pero también arrastran niveles de rechazo que pueden influir en escenarios competitivos internos.
Guido Gómez Mazara: el candidato de la base y la resistencia política

Ahora bien, donde el análisis se vuelve más interesante es al observar la figura del actual director de Indotel, Guido Gómez Mazara. Si bien es el menos favorecido en las encuestas, su trayectoria reciente dentro del partido revela un elemento que no puede ser ignorado: la capacidad de construir apoyo real desde abajo.
En las primarias del 2024, Gómez Mazara enfrentó nada menos que al presidente Luis Abinader, en un contexto donde todo el aparato estatal y la dirigencia del partido estaban alineados con el mandatario. A pesar de esa evidente desventaja, logró obtener 53,904 votos, equivalentes al 5.56 % del total, según datos de la Junta Central Electoral.
Ese resultado, más allá de su porcentaje, tiene un valor político significativo: demuestra la existencia de un núcleo de apoyo que no depende de recursos económicos ni de estructuras de poder, sino de una conexión directa con la base partidaria.
Conclusión: una primaria que no está definida
Aquí es donde surge la pregunta clave: ¿qué ocurriría en un escenario de primaria cerrada, donde el peso de la militancia sea determinante?
Si se analiza fríamente, Collado podría enfrentar limitaciones en ese terreno, ya que su crecimiento político ha estado más vinculado a apoyos externos —principalmente empresariales— que a una estructura orgánica dentro del partido. Mientras tanto, Carolina Mejía tendría que superar no solo la competencia interna, sino también las expectativas y críticas de una base que le exige mayor protagonismo en su rol partidario.
En contraste, Guido Gómez Mazara aparece como un actor que, aunque subestimado en las encuestas, ha demostrado capacidad de resistencia, coherencia y cercanía con la militancia. Es, en esencia, un dirigente que “ha hecho camino al andar”, construyendo apoyo sin depender de los recursos tradicionales del poder.
En conclusión, el proceso interno del PRM hacia el 2028 no debe analizarse únicamente desde la óptica de la popularidad o la gestión administrativa. La verdadera disputa estará en la capacidad de cada aspirante para movilizar, representar y conectar con la base del partido. Y en ese terreno, la historia reciente sugiere que las sorpresas son más que posibles.
Porque en política, como bien se ha demostrado una y otra vez, no siempre gana quien mejor luce en las encuestas, sino quien logra convertir el respaldo silencioso en votos reales.






