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Abinader bajo presión: alternativas ante el descontento ciudadano por crisis energética


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POR FREDDY NÚÑEZ JORGE

SANTO DOMINGO, RD.- El creciente malestar social por las deficiencias en el suministro eléctrico en la República Dominicana ha abierto un nuevo frente político para el presidente Luis Abinader, en un contexto en el que la oposición busca capitalizar el descontento popular de cara al nuevo ciclo electoral.

Las interrupciones del servicio, los altos costos en la factura y las fallas en la generación han encendido las críticas en diversos sectores sociales y productivos. Manifestaciones aisladas en comunidades del interior del país han empezado a hacerse notar, mientras organizaciones sociales y gremiales advierten que la paciencia de la población se agota.

Los partidos de oposición, encabezados por el Partido de la Fuerza del Pueblo (FP) y Partido de  la Liberación Dominicana (PLD), han intensificado sus discursos señalando que la política energética del actual Gobierno no ha dado los resultados prometidos, y que el país sigue atrapado en un círculo de apagones y tarifas elevadas.

Analistas políticos coinciden en que el Palacio Nacional necesita una estrategia clara para frenar la erosión de confianza. Entre las alternativas que se mencionan figuran acelerar los proyectos de energías renovables, fortalecer la distribución y garantizar subsidios focalizados para los sectores más vulnerables.

El Gobierno, por su parte, ha defendido los avances en el sector, como la entrada en operación de nuevas plantas de generación y los planes de ampliación de energía solar y eólica. Sin embargo, expertos advierten que los beneficios de estas inversiones podrían tardar más tiempo en reflejarse en la vida cotidiana de los ciudadanos.

La dimensión política del problema preocupa en el oficialismo, que enfrenta el reto de evitar que el tema energético se convierta en un símbolo de incumplimiento de promesas. Voceros del Partido Revolucionario Moderno (PRM) han respondido a las críticas, acusando a la oposición de “manipular el descontento con fines electorales”.

En paralelo, empresarios y asociaciones industriales reclaman estabilidad para garantizar la competitividad. Los apagones y el encarecimiento del servicio impactan directamente en los costos de producción, lo que genera presiones adicionales sobre la inflación y el poder adquisitivo de los consumidores.

Con el pulso político en aumento, Abinader se enfrenta a la necesidad de tomar decisiones inmediatas que transmitan confianza y mitiguen la percepción de deterioro. El desenlace dependerá de la capacidad del Gobierno para transformar el malestar en un plan concreto que no solo prometa soluciones, sino que también muestre resultados tangibles en el corto plazo.

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