¡Ciclón de gran magnitud amenaza con arrasar el Movimiento Olímpico Dominicano!
El desacato a una sentencia de la Suprema Corte de Justicia desata una tormenta institucional sin precedentes dentro del COD.
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RESUMEN
El Comité Olímpico Dominicano (COD) enfrenta una grave crisis tras la Resolución núm. 0242/2026 de la Suprema Corte de Justicia, que exige la restitución inmediata de derechos a las federaciones de Esgrima, Pentatlón Moderno, Surfing y Tiro, suspendidas arbitrariamente hace tres años. A pesar de la claridad de la sentencia, los principales dirigentes del COD, como Luis Chanlatte y Garibaldy Bautista, parecen ignorar la orden judicial, lo que ha generado un clima de tensión y desconfianza en el ámbito deportivo. El doctor Ronald Santana ha sido un firme defensor de las federaciones afectadas, denunciando los abusos y la concentración de poder dentro del COD. La situación actual no solo pone en riesgo la estabilidad del movimiento olímpico en la República Dominicana, sino que también podría dañar la imagen internacional del deporte nacional. La falta de cumplimiento de la sentencia judicial podría llevar a consecuencias severas para los dirigentes involucrados y para la credibilidad de la institución.
- La Suprema Corte de Justicia ordenó restituir derechos a varias federaciones deportivas.
- Dirigentes del COD están en desacato a la decisión judicial.
- La crisis podría afectar la estabilidad del movimiento olímpico dominicano.
- Ronald Santana denuncia abusos y concentración de poder en el COD.
- La falta de cumplimiento de la sentencia podría dañar la imagen del deporte en el país.
Una crisis institucional se avecina en el Comité Olímpico Dominicano (COD) tras la reciente sentencia de la Suprema Corte de Justicia, que obliga a restituir derechos a varias federaciones deportivas. Los dirigentes del COD, en desacato a la decisión judicial, enfrentan críticas por su manejo autoritario, lo que podría afectar gravemente el futuro del deporte en el país.
POR FREDDY NÚÑEZ JORGE
SANTO DOMINGO, RD.-Negros nubarrones se ciernen sobre el deporte dominicano. Lo que durante años se manejó como un conflicto interno dentro del Comité Olímpico Dominicano (COD), hoy amenaza con convertirse en una crisis institucional de grandes proporciones, capaz de afectar la estabilidad y el futuro del movimiento olímpico nacional.
La reciente Resolución núm. 0242/2026, emitida el 31 de marzo de 2026 por la Suprema Corte de Justicia, no deja espacio para interpretaciones ambiguas. La decisión posee carácter definitivo, ejecutorio y de cumplimiento obligatorio. En consecuencia, el COD está jurídicamente obligado a restituir de inmediato todos los derechos institucionales, administrativos y financieros de las federaciones de Esgrima, Pentatlón Moderno, Surfing y Tiro, suspendidas hace ya tres años de manera arbitraria e ilegal.
Sin embargo, lejos de actuar con prudencia y apego a la legalidad, los principales dirigentes del organismo parecen haber optado por el desacato. Luis Chanlatte, Garibaldy Bautista y José Mera, hoy se encuentran en el centro de una tormenta que ellos mismos ayudaron a provocar. Resulta preocupante que dirigentes llamados a defender la institucionalidad deportiva estén enviando un mensaje de rebeldía frente a una sentencia de la más alta instancia judicial del país.
Existe un viejo refrán popular que dice: “No es lo mismo llamar al diablo que verlo llegar”. Y precisamente eso parece estar ocurriendo dentro del COD. Lo que comenzó como una serie de decisiones autoritarias contra varias federaciones, ahora amenaza con convertirse en un verdadero marasmo institucional y jurídico. Las consecuencias podrían ser devastadoras no solo para los involucrados, sino también para la imagen internacional del deporte dominicano.
Doctor Ronald Santana

La responsabilidad política y moral de esta crisis recae también sobre quienes han respaldado estas actuaciones, entre ellos Miguel Camacho e Irina Pérez. Todos ellos deberán responder ante la opinión pública y la historia deportiva nacional por los abusos y atropellos cometidos contra federaciones que fueron despojadas de sus derechos constitucionales y estatutarios.
En medio de este conflicto, el doctor Ronald Santana ha mantenido una postura firme y coherente en defensa de las entidades afectadas. Sus denuncias sobre los abusos, violaciones y desconocimientos producidos dentro del Comité Olímpico han puesto en evidencia una preocupante cultura de intolerancia y concentración de poder. Más grave aún, ha advertido que los miembros del ejecutivo del COD podrían estar comprometiendo incluso su propia responsabilidad legal y patrimonial al persistir en desacatar una decisión judicial definitiva.
El deporte dominicano necesita dirigentes capaces de construir consensos, respetar las leyes y fortalecer las instituciones, no líderes empeñados en imponer decisiones personales por encima del Estado de derecho. Ninguna organización, por poderosa que sea, puede colocarse por encima de la justicia.
El momento exige sensatez, humildad y responsabilidad. El COD aún está a tiempo de evitar una crisis mayor, pero para ello debe cumplir sin reservas la sentencia de la Suprema Corte de Justicia y restablecer los derechos de las federaciones afectadas. De lo contrario, los vientos huracanados que hoy apenas comienzan podrían terminar arrasando con la credibilidad de una de las instituciones más importantes del deporte nacional.






