De padre protector a acusado por su propio hijo
POR FREDDY NÚÑEZ JORGE
SANTO DOMINGO, RD.- ¿Alguna vez has sentido el dolor de ser traicionado por un hijo? No hay herida comparable. En la Biblia se cuenta la historia de Absalón, el hijo del rey David, quien cegado por la ambición sembró mentiras y odio hasta levantar al pueblo contra su propio padre. David huyó con el corazón roto y, cuando supo de la muerte de su hijo, lloró desconsoladamente, diciendo que habría preferido morir él antes que Absalón. Esa historia, hoy, no me resulta lejana.

He vivido una traición parecida, con nombre y apellido: Kenny Alfredo Núñez Veras. Un hijo al que protegí siempre, al que le pagué estudios universitarios, al que saqué una y otra vez de destacamentos policiales por problemas causados por el alcohol. Muchas veces tuve que suplicar a patrullas para que me lo entregaran y evitar que quedara preso. Nunca me cansé de defenderlo.
Fui el padre que pagó inscripciones y mensualidades en cuatro universidades diferentes, viendo cómo comenzaba carreras que jamás terminaba. También fui quien evitó cancelaciones, traslados y sanciones en la Marina de Guerra, donde siempre rehúye el trabajo y se vio envuelto en juntas disciplinarias por malas compañías y conductas indebidas. Aun así, seguí extendiéndole la mano.
Recuerdo una noches en las que el miedo me empujó a salir sin pensar. Como aquella madrugada en la que me llamaron para decirme que un capitán lo habían golpeado brutalmente producto de una borrachera, ; salí desde Los Frailes hasta Villa Mella dispuesto a dar la vida si era necesario para defender a mi hijo. O aquella vez en que me llamó diciendo que un cabo de la policía había ido a su casa para matarlo, situación que solo se pudo contener gracias a la intervención del comandante Diego Pesqueira cuando ostentaba el rengo de mayor.
Cuando un hijo se convierte en verdugo

También aposté por su futuro. Lo llevé al deporte, lo introduje en la Federación Dominicana de Pentatlón Moderno, lo forme como juez y lo envié a México, España, Italia y otros países para que se preparara. Soñé con que fuera un relevo digno. Pero desperté y descubrí que se había aliado con los sectores más oscuros del deporte dominicano para destruir a su padre y la institución que le abrió las puertas.
Se unió al exministro de Deportes Francisco Camacho y a su hermano Miguel, quienes enviaron varios de sus funcionarios ofreciéndome traicionar mis principios de apoyo al licenciado Antonio Acosta, quien encabezó una plancha en las elecciones de diciembre 2022 a cambio de dinero y poder político. Me negué. Dije, sin titubeos, que la dignidad no se vende ni se negocia.
Al negarme a su propuestas, la respuesta fue despiadada: me fabricó un expediente.. y ver meses después a mi propio hijo convertirse en testigo estrella del mencionado expediente para acusarme falsamente de desfalco y de paso proteger a dos secretaría que fueron denunciada por falsificar mi firma como presidente de la Federación de Pentatlón y sustraer casi tres millones de pesos.

Como el rey David, no deseo la muerte ni la desgracia de ese hijo que no miró atrás para traicionar a su padre. Pero la verdad siempre sale a la luz. Dios no abandona a los suyos, y así lo confirmó la LA JUEZA DEL SEXTO JUZGADO DE LA INSTRUCCIÓN EN SU SENTENCIA, AL DETERMINAR QUE EN EL CASO FEDOPEM NO HUBO DESFALCO, NI QUERELLANTE, NI VÍCTIMA. Quedó clara la mentira. Lo que aún duele es que la traición haya nacido de un hijo al que le ofrecieron ser presidente de la federación y le entregaron un puñado de monedas marcada como aquel beso de JUDAS cuando entregó a Cristo, solo le pido a Dios tenga misericordia del alma de ese hijo que lleva por nombre KENNY NÚÑEZ VERAS.






