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Después de 14 días: el alta médica y la gratitud por una nueva oportunidad


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  POR FREDDY NÚÑEZ JORGE

SANT0 DOMINGO, RD.- Este miércoles 5 de agosto no fue un día cualquiera. Después de 14 días ingresado en el Hospital General Plaza de la Salud, en el Distrito Nacional, llegó finalmente el momento de salir por la puerta del centro médico con el alta en las manos y una sensación difícil de describir con palabras: la tranquilidad de haber superado una etapa complicada y la gratitud profunda por la oportunidad de continuar adelante.

La causa de la hospitalización fue una neumonía severa que me atacó con fuerza y que convirtió aquellos días en una experiencia marcada por la incertidumbre, el cansancio y la necesidad de confiar. Fueron jornadas en las que la salud pasó a ocuparlo todo y en las que cada mejoría, por pequeña que pareciera, adquiría un enorme significado. Ahora comienza otra etapa, porque aunque he recibido el alta médica, debo continuar con una serie de estudios y evaluaciones en el mismo centro de salud.

En medio de esa experiencia, queda también el reconocimiento a quienes hicieron posible que el camino fuera más llevadero. Mi agradecimiento sincero a los médicos y facultativos del Hospital General Plaza de la Salud, así como al personal que estuvo pendiente de mi evolución. De manera muy especial, quiero reconocer a la doctora neumóloga Rosanny González, una profesional de profunda vocación y extraordinaria sensibilidad humana, siempre pendiente de su paciente. Su acompañamiento, atención y solidaridad fueron un respaldo invaluable durante estos días difíciles.

Pero si hay un agradecimiento que nace de lo más profundo del corazón, es el que debo a mi familia. A mi esposa, Cruz María González, quiero expresarle mi gratitud infinita por permanecer a mi lado, acompañándome con amor, fortaleza y entrega en cada momento de esta experiencia. Su presencia fue un verdadero refugio en los días más difíciles y una demostración de que, cuando llegan las pruebas, el amor verdadero sabe hacerse presente de todas las maneras posibles.

También quiero agradecer de manera muy especial a mis hijos, la doctora Glenys Núñez y el ingeniero Freddy Manuel Núñez, quienes en todo momento estuvieron conmigo y nunca me dejaron solo. Su preocupación, sus atenciones y su permanente disposición para acompañarme representan para mí un motivo de orgullo y, sobre todo, una bendición. En los momentos de incertidumbre, sentirlos cerca me dio fuerzas para seguir adelante y enfrentar cada día con mayor esperanza.

A ellos, a los médicos, al personal de salud y a todas las personas que estuvieron pendientes de mi estado, les digo gracias. Gracias por cada llamada, cada mensaje, cada visita, cada oración y cada gesto de solidaridad. Después de estos 14 días, comprendo aún más que la recuperación no depende únicamente de los medicamentos y los tratamientos; también se alimenta del cariño, de la compañía y de la esperanza que nos transmiten quienes nos aman.

Hoy, al mirar hacia atrás, prefiero quedarme con la enseñanza que dejan estos días: la salud es un regalo que debemos valorar cada día y la familia es uno de los mayores tesoros que podemos tener. Salgo del hospital con el compromiso de continuar los estudios pendientes, pero también con renovada esperanza y con el corazón lleno de gratitud. La enfermedad fue fuerte, pero más fuerte fue el amor de mi familia, la entrega de los médicos y el afecto de quienes estuvieron cerca. Gracias a Dios, gracias a mi esposa, gracias a mis hijos, gracias a los médicos y gracias a todos los que me acompañaron. Seguimos adelante, con fe, esperanza y gratitud.

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