El deporte dominicano necesita una reforma profunda y sin privilegios
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RESUMEN
POR FREDDY NÚÑEZ JORGE
SANTO DOMINGO, RD.- El deporte federativo de la República Dominicana ha llegado a un punto en el que resulta impostergable abrir un debate serio, amplio y responsable sobre su estructura de funcionamiento. No se trata únicamente de revisar reglamentos o de introducir cambios cosméticos; se trata de impulsar una verdadera transformación institucional que garantice transparencia, alternabilidad, eficiencia y una mejor administración de los recursos públicos destinados al desarrollo deportivo.
En los últimos días, los periodistas Félix Melo, del staff de La Voz de la Noticia, y Hugo López Morrobel, editor del matutino El Día, han puesto sobre la mesa un tema que durante años ha sido motivo de cuestionamientos dentro del movimiento deportivo nacional: la permanencia excesiva de algunos dirigentes en sus cargos. Sus planteamientos han servido para reabrir una discusión necesaria y oportuna. Sin embargo, entendemos que la reforma debe ser mucho más amplia y abarcar aspectos estructurales que durante décadas han permanecido intocables.
La realidad demuestra que los largos períodos de permanencia en las posiciones de dirección terminan generando concentraciones de poder que afectan la democracia interna de las instituciones. Ninguna organización puede renovarse si sus liderazgos permanecen indefinidamente en los cargos.

Por esa razón, consideramos que debe establecerse por ley que ningún presidente del Comité Olímpico Dominicano ni de ninguna federación deportiva pueda ejercer más de dos períodos consecutivos. Asimismo, los presidentes de asociaciones deportivas deberían estar limitados a tres períodos de dos años cada uno.
La alternabilidad no debe verse como una amenaza, sino como una garantía de fortalecimiento institucional. Los cargos deportivos no pueden convertirse en posiciones vitalicias ni en patrimonio de grupos particulares. El deporte dominicano necesita nuevos liderazgos, nuevas ideas y una visión moderna acorde con los tiempos.
Modelo de administración
Pero la reforma no puede quedarse únicamente en el tema electoral. También es necesario revisar el modelo de administración de los recursos públicos. Los fondos destinados al deporte pertenecen al pueblo dominicano y, por tanto, deben manejarse bajo criterios de máxima transparencia y supervisión.
Nuestra propuesta plantea que las federaciones deportivas no administren directamente asignaciones presupuestarias fijas. Estos recursos deberían ser canalizados a través del Ministerio de Deportes, institución que tendría la responsabilidad de ejecutar administrativamente los programas, proyectos y compromisos previamente aprobados. De igual manera, cuando una federación o una delegación nacional requiera recursos para representar al país en eventos internacionales, deberá presentar un presupuesto detallado que sería evaluado por un equipo técnico del ministerio antes de su aprobación.
El mismo procedimiento debería aplicarse al Comité Olímpico Dominicano. Si se habla de transparencia, las reglas deben ser iguales para todos. No puede haber instituciones privilegiadas ni mecanismos excepcionales que escapen al debido control administrativo. La rendición de cuentas debe ser una obligación compartida por todos los organismos que reciben recursos provenientes del Estado.
Estas propuestas no persiguen limitar la autonomía del movimiento deportivo ni obstaculizar su funcionamiento. Por el contrario, buscan fortalecer su credibilidad, proteger los recursos públicos y garantizar que las decisiones respondan al interés colectivo y no a intereses particulares.
Como director de este medio, hemos comenzado a estructurar una propuesta legislativa que recoge estas inquietudes y otras recomendaciones surgidas de distintos sectores vinculados al deporte nacional. Nuestra intención es presentar este proyecto a dos diputados amigos para que sea sometido al Congreso Nacional y posteriormente adecuado al marco jurídico que regula el deporte en la República Dominicana.
Ha llegado el momento de actuar. El deporte dominicano no puede seguir funcionando bajo esquemas que favorecen los cacicazgos, la concentración de poder y la falta de controles efectivos. La sociedad demanda instituciones más transparentes, más democráticas y más eficientes.
Las reformas profundas siempre generan resistencia, especialmente entre quienes se benefician del sistema vigente. Sin embargo, la historia demuestra que los cambios necesarios nunca deben aplazarse por comodidad o conveniencia. Si realmente queremos un deporte fuerte, moderno y respetado, debemos comenzar por fortalecer sus instituciones.
El país necesita una nueva ley deportiva que coloque la transparencia, la alternabilidad y la rendición de cuentas como pilares fundamentales de la gestión. El momento para iniciar esa transformación es ahora.






