El dopaje también debe realizarse desde arriba
Cuando el control solo se aplica a los atletas y no sube al escritorio, el juego no es limpio

POR LUIS CIPRIAN
SANTO DOMINGO, RD.- Siempre que se habla de dopaje en el deporte, el foco apunta casi exclusivamente a los atletas. Son ellos quienes cargan con el peso del escándalo, la sanción y el descrédito público cuando dan positivo a sustancias prohibidas. Sin embargo, poco o nada se discute sobre otro actor clave del sistema deportivo: la alta dirigencia. Esta mirada parcial deja un vacío incómodo que merece ser cuestionado.
En los pasillos del deporte dominicano circulan desde hace tiempo rumores de “voz en cuello” sobre dirigentes que presuntamente consumen drogas. Aunque no existan denuncias formales ni pruebas públicas, el simple hecho de que estas versiones sean persistentes debería encender las alarmas. La credibilidad de cualquier institución se erosiona cuando se tolera la sospecha sin mecanismos claros de control y transparencia.
Resulta contradictorio exigir disciplina, ética y juego limpio a los atletas si quienes dirigen el deporte no están sometidos a los mismos estándares. El mensaje implícito es peligroso: que la responsabilidad moral depende del rol que se ocupe y no de los valores que se defienden. El deporte, como ejemplo social, no puede darse ese lujo.
Por eso, sería un paso saludable que tanto el Comité Olímpico Dominicano como el Ministerio de Deportes impulsaran pruebas antidoping de manera integral. No solo para atletas, sino también para técnicos, dirigentes y empleados. Esta medida no debe verse como una cacería de brujas, sino como un acto de coherencia institucional y compromiso con la transparencia.
Implementar controles para todos ayudaría a desmontar rumores, fortalecer la confianza pública y enviar un mensaje claro: nadie está por encima de las normas. Además, contribuiría a crear un entorno más sano, donde las decisiones se tomen con claridad mental y responsabilidad, factores esenciales para el desarrollo deportivo.
Si de verdad aspiramos a un deporte dominicano limpio, moderno y creíble, el control no puede ser selectivo. El dopaje, ya sea físico o moral, daña por igual. Y combatirlo exige valentía, voluntad política y, sobre todo, la convicción de que el ejemplo debe comenzar desde arriba.






