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Elecciones, suspensiones y tribunales: el desorden olímpico dominicano

POR LUIS CIPRIAN

SANTO DOMINGO, RD.- La situación que ha vivido la República Dominicana en el plano olímpico, tras la llegada de Garibandy Bautista y Luis Chalantte al Comité Olímpico Dominicano (COD), continúa generando profundas preocupaciones. La elección de 2022, denunciada por una supuesta compra de conciencias a dirigentes y presidentes de federaciones, marcó un antes y un después en la credibilidad del movimiento olímpico nacional.

Tres años después, lejos de corregirse, esos mismos vicios vuelven a manifestarse. Lo ocurrido demuestra que no se trató de un hecho aislado, sino de una práctica que parece haberse arraigado en la estructura dirigencial del deporte dominicano.

Garibandy Bautista, actual presidente del COD y también de la Federación Dominicana de Sófbol, ha sido señalado por dirigentes de esa disciplina de haber invertido millones de pesos para mantenerse en el cargo. Según estas denuncias, la inversión fue tan elevada que impidió a sus adversarios inscribir una plancha, eliminando cualquier posibilidad de competencia democrática.

Triatlón para los tribunales

Franklin de la Cruz

Estos cuestionamientos no se limitan a una sola federación. El sábado 14 de diciembre se celebraron las elecciones de la Federación Dominicana de Triatlón, proceso precedido de denuncias públicas de Eugenio Contreras contra Franklin de la Cruz y su grupo, sin que dichas advertencias fueran tomadas en cuenta.

El presidente de la Comisión Electoral, Miguel Hernández, sostuvo que su función era celebrar las elecciones y así lo hizo. Durante el proceso se produjeron diversas situaciones cuestionables que, en un entorno institucional serio, habrían ameritado la suspensión o revisión del certamen. El doctor Ronald Santana manifestó en el programa Inside Deportivo que llevará el caso a los tribunales de la Republica.

Abuso de poder contra 4 federaciones

A estos hechos se suma la persecución contra las federaciones de esgrima, surfing, tiro y pentatlón moderno. Estas entidades fueron suspendidas primero por 90 días, luego por un año, bajo el argumento de rumores públicos, una medida que ha sido ampliamente cuestionada por el sector deportivo.

Lo más grave es que, aun después de que un tribunal emitiera una sentencia favorable a dichas federaciones, las autoridades se mantienen renuentes a permitir su reapertura, desafiando no solo al deporte, sino también al orden jurídico del país.

Pese a todos estos abusos de poder, yo, Luis Ciprián, extiendo un ramo de olivo e invito a la reflexión. Todavía es posible rectificar, respetar la institucionalidad y devolverle al olimpismo dominicano la transparencia y el respeto que merece.

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