Haití sumergido en una Profunda crisis social
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RESUMEN
POR FREDDY NUÑEZ JORGE
SANTO DOMINGO, RD. – Ya lo habíamos externando desde esta tribuna, la Voz de la Noticia RD, lo temeroso que era para los dominicanos hacer el intento por insertarse en territorio haitiano, ya sea mediante la interacción por el mercado comercial o por la estadía de varios días.
Tuvo que ser el propio mandatario, Luis Abinader, quien emitió la voz de alarma al pueblo sobre lo peligroso que resulta visitar la nación hermana, debido a la secuela de violencia, delincuencia y secuestros que en la actualidad mantienen en vilo a ese “país”.
“No vayan a Haití”, expresó de manera vehemente el presidente, debido a la falta de seguridad en Haití, que se sumerge en un caos, pues las bandas, fuertemente armadas, se han apoderado de las principales arterias de la nación.
La angustia se apodera de los residentes en la capital y sus ciudades e incluso toca las venas de los dominicanos que habitan en las provincias fronterizas. Todo comenzó con el secuestro de 17 misioneros estadounidenses, de quienes sus secuestradores piden una recompensa de unos 17 millones de dólares y este acto ya le ha dado la vuelta al mundo, igual como sucede con otros hechos que de manera lamentable se producen allí.
El presidente Abinader ya anunció que hablará al país este miércoles mediante audiencia nacional y de seguro uno de sus principales temas será la crisis existente en Haití.
Ya los dominicanos vivimos con tristeza y mucho pesar el secuestro de dos choferes en los primeros días de este mes y en los subsiguientes se han producido también con otras personalidades.
Y es que las bandas se han apropiado de los diferentes lugares, pues el batallón policía haitiano es poco para detener a bandoleros hambrientos y a quienes poco les importa la vida, al tiempo que saben que poseen el poder para hacer y deshacer en la nación.
Hace unos días el primer ministro haitiano, Ariel Henry y autoridades tuvieron que huir del lugar, pues fueron recibidos a tiros por grupos armados que ya controlan la zona y es que nadie quiere estar por esos predios.
Al observar este caos existente, parte del empresariado dominicano levantaron su voz en el sentido de que la penosa situación afectará con sensibilidad la economía dominicana, dado el gran intercambio comercial que existe de ambos lados.
De hecho, en Haití ya hay una franca escasez de combustible, las protestas continúan en aumento y no se vislumbra en el futuro cercano una vuelta al sistema democrático.
Qué triste es seguir observando tantos hechos penosos y lamentable en un Haití que desde su nacimiento como nación en 1804 no han dejado de matarse asesinarse entre ambos y crear un estado de pobreza e inseguridad que solo desencadena a una profunda crisis social.






