Nacionales

Jesús Castro Marte: detener el crimen desde sus raíces, sin perder el respeto por la vida


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


 POR FREDDY NÚÑEZ JORGE

 SANTO DOMINGO, RD.– La preocupación por el crecimiento de estructuras criminales alrededor de los puntos de drogas vuelve a colocar sobre la mesa una realidad que demanda respuestas firmes de las autoridades, pero también una profunda reflexión de toda la sociedad.

El obispo de la Diócesis Nuestra Señora de La Altagracia, Jesús Castro Marte, al referirse a los hechos ocurridos recientemente en Boca Chica, llamó a actuar desde la raíz para evitar que las denominadas células criminales continúen creciendo y terminen convirtiéndose en estructuras cada vez más difíciles de desarticular.

“Debemos detener desde la raíz las células criminales que se están formando alrededor de los puntos de drogas”, manifestó el religioso en un mensaje publicado en su cuenta de X.

El planteamiento del obispo no se limita a reclamar mayor firmeza frente al delito. También advierte sobre la necesidad de que cualquier acción de las autoridades preserve la dignidad de las personas que viven en los sectores donde operan estos puntos, evitando que barrios completos sean estigmatizados por las actividades de grupos delictivos.

A su juicio, la sociedad necesita autoridad, orden, disciplina y firmeza frente al crimen, pero esas acciones deben estar acompañadas del respeto a la vida y a los derechos fundamentales.

“No esperemos que estas estructuras crezcan para actuar. Hay que desarticularlas ahora, antes de que sea demasiado tarde”, expresó.

La violencia no puede convertirse en respuesta

Al iniciar su mensaje, el obispo manifestó su preocupación por lo ocurrido en Boca Chica y condenó el uso de la violencia, independientemente de los antecedentes o las relaciones de las personas involucradas.

“Toda vida humana merece respeto y protección; nadie, bajo ninguna circunstancia, tiene derecho a quitarle la vida a otra persona”, escribió.

Esta afirmación plantea una reflexión que trasciende el hecho particular: combatir el crimen no significa renunciar al valor de la vida humana.

Una persona puede estar vinculada a ambientes conflictivos o ser señalada por actividades ilícitas, pero corresponde a las instituciones del Estado investigar, perseguir y someter a la justicia a quienes infrinjan la ley. La violencia y la muerte no pueden convertirse en mecanismos para resolver los conflictos de una sociedad.

Castro Marte insistió en que, aun cuando una persona esté relacionada con ambientes de criminalidad, “la respuesta nunca puede ser la violencia ni la muerte”.

 

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba