La defensa nacional clama por apoyo: es hora de invertir en la Patria

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RESUMEN
POR FREDDYNÚÑEZ JORRGE
SANTO DOMINGO, RD.- La seguridad y la soberanía nacional son pilares fundamentales para el desarrollo y la estabilidad de cualquier país. En la República Dominicana, la defensa nacional ha cumplido un papel esencial en la protección de nuestras fronteras, el combate al narcotráfico y el apoyo en situaciones de emergencia nacional. Sin embargo, el presupuesto destinado al sector defensa, actualmente estimado en 810 millones 800 mil dólares anuales, resulta insuficiente frente a los desafíos y necesidades que enfrenta el país en materia de seguridad.
La Fuerza Aérea de República Dominicana (FARD), con un personal de aproximadamente 18,000 efectivos, desempeña un rol clave en la vigilancia del espacio aéreo y la protección de nuestras costas. Sus principales bases operan en Santo Domingo, Puerto Plata y Barahona, y aunque cuenta con ocho aviones Super Tucano —una de sus mayores fortalezas—, la mayoría de sus demás aeronaves son de entrenamiento o helicópteros envejecidos, salvo cuatro unidades recientemente adquiridas.
Además, el país enfrenta una seria desventaja tecnológica: la falta de radares potentes que permitan una cobertura efectiva del territorio nacional. En la actualidad, la FARD o mejor dicho el país requiere al menos dos radares con un alcance de 300 kilómetros cada uno para garantizar una vigilancia adecuada de nuestro espacio aéreo y marítimo, herramienta indispensable para detectar vuelos ilícitos y responder con rapidez ante cualquier amenaza.
Por estas razones, resulta imperativo que el Gobierno dominicano aumente el presupuesto de defensa en, al menos, un 300%, con el fin de dotar a las Fuerzas Armadas de los equipos, tecnología y capacitación necesarios para cumplir con su misión constitucional. Esta inversión no debe verse como un gasto, sino como una apuesta estratégica por la soberanía, la seguridad y el futuro del país.
Un sistema de defensa moderno y eficiente no solo protege el territorio nacional, sino que también fortalece la cooperación internacional, mejora la capacidad de respuesta ante desastres naturales y contribuye al orden interno. Es momento de reconocer que la seguridad nacional es una prioridad que requiere voluntad política y recursos suficientes para estar a la altura de los retos del siglo XXI.
En conclusión, aumentar significativamente el presupuesto militar dominicano es una necesidad urgente, no solo para modernizar las fuerzas armadas, sino para garantizar que la República Dominicana siga siendo un país seguro, soberano y preparado ante cualquier amenaza.
P.D
Un amigo lector de Barahona expresó en la sección de comentarios su curiosidad acerca del origen de mi inclinación por el análisis de temas militares. A ello respondí que dicha vocación surge del profundo amor que profeso por mi patria y de mi permanente interés por el estudio y la reflexión sobre los asuntos castrenses. En tal sentido, mi formación como oficial superior retirado de la Armada de la República Dominicana, unida a mi condición de lector empedernido e investigador de la historia y estructura de los institutos militares dominicanos, ha nutrido esa perspectiva analítica que aplico en mis escritos.






