“La Dignidad No Se Compra”

Analizando noticia con IA…espere un momento.
RESUMEN
POR LUIS CIPRIAN
SANTO DOMINGO, RD.- Desde que descubrí el hábito de escribir, he encontrado en estas líneas un espacio para reflexionar con libertad. No soy periodista ni pretendo serlo, pero como ciudadano y dirigente deportivo me corresponde narrar lo que he visto desde 2022, un año que marcó un antes y un después en la vida institucional del deporte dominicano.
Fue en ese periodo cuando, a mi entender y según múltiples denuncias, el entonces ministro de Deportes, Francisco Camacho, logró controlar el Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano por vías que muchos consideramos cuestionables. Lo que se vio entonces fue un escenario donde el dinero, las presiones y las “gestiones especiales” parecieron pesar más que la voluntad libre de las federaciones.
Algunas entidades deportivas fueron cortejadas con ofertas económicas generosas, tentaciones que, afortunadamente, varios dirigentes se negaron a aceptar. Esa negativa fue una bofetada sin mano para quienes creían que todos podían comprarse. La dignidad, por suerte, todavía no es moneda de mercado.
Cada acto de dignidad tiene un costo.
Y el nuestro llegó en forma de persecuciones, sanciones y represalias institucionales. Dirigentes que simplemente defendieron principios fueron castigados; federaciones como Esgrima, Tiro, Surfing y Pentatlón Moderno sufrieron restricciones que afectaron su operatividad. En el caso de Pentatlón Moderno, incluso se llegó, según denuncias públicas de sus propios directivos, a la fabricación de un proceso judicial.
Como si fuera poco, las federaciones que no se alinearon vieron sus recursos retenidos, mientras que otras, incluyendo entidades que ni siquiera son olímpicas, recibían montos millonarios sin medirse por resultados ni representación internacional.
Paradójicamente, había federaciones sin atletas en Juegos Centroamericanos, Panamericanos u Olímpicos, pero con presupuestos dignos de estructuras élite. ¿Mérito deportivo? Ninguno. ¿Aplausos oficiales? Todos.
Sin embargo, lo más preocupante no es solo lo que ocurre dentro del sistema deportivo, sino lo que sucede fuera, en los medios de comunicación.
Tenemos editores deportivos tan comprometidos con el sector que detenta el poder dentro del COD que publican, sin pestañear, cada boletín que les envían. Les dedican columnas enteras, titulares sensacionalistas y páginas completas. No es periodismo: es relaciones públicas disfrazadas de noticia. Y todo esto, según afirman voces críticas del deporte, a cambio de favores económicos de viejas administraciones.
Y aquí llegamos al punto más bajo del periodismo deportivo dominicano:
El silencio selectivo.
Porque mientras esos comunicadores amplifican sin cuestionar cada narrativa del grupo dominante, los dirigentes afectados por abusos encuentran las puertas cerradas. Envían notas de prensa que jamás se publican. Solicitan derecho a réplica que jamás se concede.
Entonces me pregunto, como ciudadano que cree en la ética y en la verdad:
¿Qué clase de periodismo es aquel que solo sirve al poder y censura al que piensa distinto?
¿A quién protegen? ¿A quién temen? ¿A quién obedecen?
No escribo estas líneas por rencor. Las escribo porque el deporte dominicano ese que ha producido héroes, medallas y orgullo nacional, merece instituciones transparentes, dirigentes libres de presiones y medios que informen sin vender su conciencia.
Y escribo porque la dignidad, esa que algunos creyeron poder comprar, todavía existe.
Y mientras exista, habrá voces, como la mía, dispuestas a contar la historia que otros intentan ocultar.






