La inmortalidad también debe servir para hacer justicia en vida
Alex Rodríguez merece todos los honores, pero el deporte dominicano tiene una deuda pendiente con muchos de sus héroes olvidados.
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RESUMEN
POR Dr. DOMINGO ROJAS PEREYRA
SANTO DOMIGO, RD.- Nadie puede negar que los cronistas deportivos dominicanos son de los más capacitados y conocedores de su área. Sin embargo, no comparto la escogencia del exgrandes ligas Alex Rodríguez para ingresar al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano en este momento.
Mi desacuerdo no tiene nada que ver con sus méritos deportivos. Alex Rodríguez construyó una carrera extraordinaria en las Grandes Ligas y posee números que lo convierten en un candidato indiscutible para cualquier Salón de la Fama.
La cuestión es que mientras se reconoce a una figura que disfruta de una sólida estabilidad económica, existen numerosos ex peloteros dominicanos que también dejaron huellas importantes en el béisbol profesional y hoy viven en condiciones muy difíciles.
Muchos de ellos jugaron en las Grandes Ligas y en el béisbol otoño-invernal dominicano, acumulando estadísticas y logros suficientes para ser considerados por los organismos encargados de otorgar esta distinción.
La exaltación al Pabellón de la Fama no solo representa un reconocimiento histórico, sino que también conlleva beneficios que pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de atletas que han sido olvidados con el paso del tiempo.
Gracias a Dios, Alex Rodríguez goza de una gran fortuna y de una posición económica privilegiada. La modesta pensión que acompaña la inmortalidad deportiva no cambia en absoluto su realidad financiera.
Por eso considero que quienes tienen la responsabilidad de escoger a nuestros inmortales deberían valorar también el aspecto humano de sus decisiones. Reconocer a figuras que, además de merecerlo por sus méritos, necesitan sentir en vida el respaldo y la gratitud de la nación.
La inmortalidad deportiva debe seguir premiando la excelencia, pero también puede convertirse en una herramienta para hacer justicia con aquellos héroes del deporte que hoy enfrentan el olvido y las dificultades económicas después de haber dado lo mejor de sí por la República Dominicana.






