¡O NOS UNIMOS O PERDEMOS EL COMITÉ OLIMPICO DOMINICANO!
El futuro del COD se decide en diciembre: llegó la hora de poner los intereses personales a un lado y construir una verdadera unidad por el deporte dominicano
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RESUMEN
El Comité Olímpico Dominicano se prepara para unas elecciones que podrían definir su futuro, y se hace un llamado a los dirigentes a priorizar el interés colectivo sobre las aspiraciones individuales. La división entre sectores que han trabajado por el desarrollo del deporte nacional es preocupante, y se enfatiza la necesidad de construir un proyecto común que rescate la confianza en la institución. Los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe han demostrado que, a pesar de las diferencias, los atletas compiten bajo una misma bandera. Este espíritu de unidad debe inspirar a los líderes del deporte dominicano a dejar de lado sus intereses personales y buscar un consenso que beneficie a todos. La próxima dirección del COD debe estar compuesta por personas comprometidas y honestas, enfocadas en el futuro del olimpismo y en devolver la credibilidad y esperanza a la comunidad deportiva.
- Las elecciones del COD están programadas para diciembre de este año.
- Se hace un llamado a la unidad y al diálogo entre los dirigentes del deporte.
- Los recientes Juegos Centroamericanos resaltaron la importancia de la colaboración entre federaciones.
- Se enfatiza que el deporte no debe ser influenciado por el poder económico.
- La verdadera grandeza de un dirigente radica en su capacidad para ceder por el bien común.
El movimiento olímpico dominicano enfrenta un momento crucial de unidad ante las elecciones del Comité Olímpico Dominicano (COD) en diciembre. Se hace un llamado a los dirigentes para priorizar el bienestar del deporte nacional y dejar de lado intereses personales, buscando un consenso que fortalezca la institución.
POR FREDDY NÚÑEZ JORGE
SANTO DOMINGO, RD.-El movimiento olímpico dominicano atraviesa uno de esos momentos en los que se necesita, más que nunca, poner el interés colectivo por encima de las aspiraciones personales. De cara a las elecciones del Comité Olímpico Dominicano (COD), previstas para diciembre de este año, los dirigentes tienen ante sí una gran responsabilidad: construir una alternativa de unidad que permita rescatar la confianza y fortalecer la institución.
Es preocupante que sectores que durante años han trabajado por el desarrollo del deporte nacional permanezcan divididos. Las diferencias son naturales y forman parte de toda organización democrática, pero cuando esas diferencias comienzan a impedir la construcción de un proyecto común, es momento de detenerse, conversar y recordar que todos perseguimos un mismo objetivo: el bienestar del deporte dominicano y de nuestros atletas.
Los recién celebrados Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 nos dejaron una hermosa enseñanza. Federaciones como Boxeo, Atletismo, Lucha, Karate, Levantamiento de Pesas, Judo, Natación y Voleibol, entre muchas otras, hicieron aportes significativos al desempeño de la República Dominicana. Detrás de cada medalla hubo sacrificios, lágrimas, familias, entrenadores y atletas que entregaron años de sus vidas para representar dignamente al país.
Esos atletas no preguntaron de qué federación venía su compañero ni cuáles eran sus diferencias. Cuando llegó el momento de competir, todos vistieron la misma camiseta y defendieron la misma bandera. Esa imagen debería servir de inspiración a quienes tenemos la responsabilidad de dirigir el deporte.
Por eso ha llegado la hora de deponer algunas aspiraciones personales y buscar un gran consenso. Nadie debe sentirse derrotado cuando se une por una causa superior. Al contrario, la verdadera grandeza de un dirigente está precisamente en saber cuándo colocar sus intereses a un lado para abrir espacio a una solución que beneficie a todos.
El próximo equipo que dirija el COD debe ser un equipo de unidad, integrado por hombres y mujeres capaces, honestos, experimentados y comprometidos con el futuro del olimpismo. No debe tratarse simplemente de distribuir cargos, sino de construir un proyecto que devuelva tranquilidad, credibilidad y esperanza a nuestros atletas, entrenadores, federaciones y a toda la familia deportiva.
También debemos recordar que el deporte no puede convertirse en un escenario donde el poder económico determine voluntades. El dinero puede ayudar enormemente al desarrollo deportivo, pero jamás debe utilizarse para comprar conciencias ni para dividir a quienes tienen la responsabilidad de representar a sus federaciones.
Sin convertir este debate en un asunto político, vale la pena recordar la histórica expresión “Vergüenza contra dinero”, asociada al fallecido doctor José Francisco Peña Gómez. Hoy, esa frase puede adquirir un significado profundamente humano dentro del deporte: recordarnos que la dignidad, la conciencia y los principios de una persona no tienen precio.
Pero más importante que señalar culpables es buscar soluciones. El olimpismo dominicano necesita menos confrontación y más diálogo; menos intereses particulares y más solidaridad; menos desconfianza y más confianza. Necesitamos volver a mirarnos como compañeros que, aunque podamos pensar diferente, compartimos el amor por el deporte y por la República Dominicana.
Todavía estamos a tiempo de sentarnos alrededor de una mesa y encontrar los puntos que nos unen. Los dirigentes que hoy tienen aspiraciones pueden convertirse mañana en los principales constructores de un gran acuerdo nacional. Ceder no siempre significa perder; muchas veces significa demostrar madurez, generosidad y verdadero liderazgo.
En diciembre no debería estar en juego solamente quién ocupará la presidencia o los diferentes cargos del COD. Debe estar en juego algo mucho más importante: el futuro de una institución que pertenece a todo el movimiento olímpico dominicano. Las posiciones pasan, los nombres pasan, pero las instituciones y el legado que dejamos permanecen.
Que los atletas que tantas veces nos han enseñado a luchar, levantarnos después de una derrota y volver a intentarlo sean nuestra inspiración. Unámonos por ellos, por nuestras federaciones y por el futuro del deporte dominicano. Es hora de dejar atrás las divisiones y construir juntos un olimpismo más humano, más transparente y más unido. Porque, al final, el deporte dominicano está por encima de todos nosotros.






