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PRESIDENTE ABINADER, SEIS AVIONES DE COMBATE O SEGUIMOS EXPUESTOS

La crisis de seguridad en Haití y las tensiones geopolíticas del Caribe, obligan a República Dominicana a fortalecer su capacidad de defensa y disuasión


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POR FREDDY NÚÑEZ JORGE

SANTO DOMINGO, RD.- Hace algún tiempo escribí un artículo en el que exhorté al presidente Luis Abinader a continuar el proceso de fortalecimiento y modernización de las Fuerzas Armadas de la República Dominicana. En aquella ocasión fui específico, planteé que el país debía adquirir, como mínimo, seis aviones de combate modernos que permitieran recuperar una capacidad real de defensa y, sobre todo, de disuasión. Hoy vuelvo a insistir en el mismo planteamiento, pero con mayor convicción: presidente Abinader, no detenga el rearme de las Fuerzas Armadas, continúe fortaleciendo la defensa de la República Dominicana.

No se trata de provocar una guerra ni de amenazar a ningún país. Tampoco se trata de alimentar odios contra el pueblo haitiano. Se trata de algo mucho más elemental: un Estado responsable tiene que estar preparado para defender su soberanía, proteger a sus ciudadanos y garantizar la seguridad de su territorio. La defensa nacional no puede depender de buenas intenciones, de discursos diplomáticos o de la esperanza de que nunca ocurra una situación que obligue al país a utilizar sus capacidades militares.

Durante demasiados años, en República Dominicana se habló de nuestras Fuerzas Armadas como si modernizarlas fuera un asunto secundario. Mientras otras naciones de la región renovaban sus equipos, adquirían tecnología y fortalecían sus capacidades de vigilancia y defensa, nuestro aparato militar fue perdiendo capacidad operativa.

La situación haitiana no puede ser observada únicamente desde la perspectiva migratoria o humanitaria. La presencia de bandas armadas, el tráfico de armas, el narcotráfico, el crimen organizado y la debilidad de las instituciones haitianas representan desafíos.

Los dominicanos tenemos memoria histórica. Durante 22 años, desde 1822 hasta 1844, la parte oriental de la isla estuvo bajo dominio haitiano. Esa etapa forma parte de nuestra historia y debe ser estudiada con seriedad y sin manipulaciones. La independencia dominicana tampoco fue un regalo. Fue conquistada con sacrificio por hombres como Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, quienes entendieron que una nación que quiere ser libre tiene que estar dispuesta a defender su libertad.

Por eso nadie debería escandalizarse cuando un dominicano reclama unas Fuerzas Armadas modernas y bien equipadas. Lo verdaderamente preocupante sería que una nación pequeña, ubicada en una zona estratégica del Caribe y con una frontera internacional tan compleja, permaneciera militarmente vulnerable. La historia demuestra que los países que sobreviven no son necesariamente los más grandes, sino aquellos que comprenden que la seguridad debe prepararse antes de que llegue la crisis.

Por esa razón vuelvo a plantear la necesidad de que la República Dominicana adquiera, como mínimo, seis aviones de combate modernos. No se trata simplemente de comprar seis aeronaves y estacionarlas en una base militar. Se trata de construir una verdadera capacidad de defensa aérea, acompañada de radares modernos, aeronaves de vigilancia, drones, sistemas de comunicación, inteligencia, mantenimiento adecuado y entrenamiento permanente de nuestros pilotos y técnicos.

La República Dominicana necesita una Fuerza Aérea capaz de vigilar eficazmente nuestro espacio aéreo y de responder ante cualquier amenaza. Necesitamos que nuestros pilotos tengan las mejores herramientas posibles para cumplir con su misión y que nuestros equipos puedan mantenerse operativos durante muchos años. La inversión en defensa no debe verse como un gasto innecesario, sino como una garantía para nuestra seguridad nacional.

Capitán de Fragata retirado de la Armada de República Dominicana (ARD), FREDDY NÚÑEZ JORGE

Hay quienes podrían preguntarse para qué quiere República Dominicana aviones de combate si no pretende entrar en guerra con nadie. La respuesta es sencilla: precisamente para evitarla. La función principal de una capacidad militar moderna no necesariamente es utilizarla, sino impedir que alguien piense que puede atacar o desafiar impunemente la soberanía de un país. Eso se llama disuasión, y la disuasión también es una forma de preservar la paz.

República Dominicana mantiene relaciones con numerosos países amigos y aliados, y esas relaciones son importantes. Sin embargo, ninguna nación responsable puede colocar la defensa de su territorio exclusivamente en manos de terceros. Los amigos ayudan y los aliados cooperan, pero la primera responsabilidad de defender nuestra soberanía corresponde a los dominicanos. Por eso nuestras Fuerzas Armadas necesitan recursos, tecnología, entrenamiento y una visión estratégica de largo plazo.

Presidente Abinader, usted ha dado pasos importantes para fortalecer nuestras Fuerzas Armadas, pero no se detenga ahora. El rearme debe convertirse en una verdadera política de Estado. Debemos fortalecer nuestra Fuerza Aérea, modernizar nuestra Armada y garantizar que el Ejército tenga las capacidades necesarias para proteger nuestra frontera terrestre. Debemos invertir en inteligencia, tecnología, vigilancia, comunicaciones y capacitación. Y debemos hacerlo ahora, cuando todavía tenemos tiempo para prepararnos y no cuando una emergencia nos obligue a improvisar.

Mi propuesta de seis aviones de combate no debe verse como el punto final de ese proceso. Debe ser apenas el comienzo. Seis aeronaves no convertirán a República Dominicana en una potencia militar, pero sí pueden representar un importante salto cualitativo en nuestra capacidad de defensa y enviar un mensaje claro la República Dominicana no busca la guerra, pero tampoco está dispuesta a ser una nación indefensa.

La mejor defensa es aquella que se prepara antes de que llegue la amenaza. Usted todavía tiene la oportunidad de dejar como legado una República Dominicana con mayor capacidad para defender su territorio, sus fronteras y su soberanía. No se trata de buscar enemigos ni de provocar conflictos. Se trata de estar preparados para cualquier eventualidad.

La República Dominicana no quiere guerra con nadie. Queremos vivir en paz con nuestros vecinos y mantener relaciones respetuosas con todas las naciones. Pero ser un país pacífico no significa ser un país indefenso. Una nación que respeta su soberanía tiene que estar preparada para defenderla.

Por eso lo digo una vez más, sin rodeos y sin medias tintas: presidente Abinader, continúe el rearme de las Fuerzas Armadas, dote a la República Dominicana de, por lo menos, seis aviones de combate modernos y fortalezca nuestra capacidad de defensa. Porque la paz se defiende, la soberanía se protege y la patria se prepara.

EL AUTOR: es Capitán de Fragata retirado de la Armada de la República Dominicana (ARD) y periodista con más de 30 años en los medios de comunicación: Editor Deportivo del periódico LA NOTICIA Y RAHINTEL, CDN, CANAL 37, redactor de LISTIN DIARIO,  y EL NUEVO DIARIO, COLUMNISTA en el periódico EL DÍA y en la actualidad, director del periódico digital LA VOZ DE LA NOTICIA RD.COM.DO

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