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Ronald Santana y la advertencia que estremece al deporte dominicano: “Cuídate, pueden atentar contra tu vida”

Ante las denuncias del jurista y las decisiones de los tribunales, la Comisión Electoral debe actuar con responsabilidad, transparencia y apego a la justicia.


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POR FREDDY NÚÑEZ JORGE

SANTO DOMINGO, RD.- Lo ocurrido alrededor del Comité Olímpico Dominicano (COD) y varias federaciones deportivas parece haber llegado a su punto final. Las diferencias pueden ser humanas, las posiciones pueden ser encontradas y los intereses pueden ser distintos, pero por encima de todo debe prevalecer la verdad, porque, como enseña la Palabra de Dios, “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.

El doctor Ronald Santana, abogado de las federaciones de Badminton, Esgrima, Pentatlón Moderno, Surfing y Tiro, envueltas en el conflicto con el COD, ha hecho una denuncia que no puede ser recibida con indiferencia. Durante una entrevista en el programa Pizarra Deportiva, conducido por el periodista Julio Mateo, manifestó que ha recibido tres advertencias provenientes de personas diferentes, incluyendo la de un capitán, para que se cuide ante un supuesto riesgo contra su vida.

Una denuncia de esta naturaleza trasciende las diferencias deportivas y jurídicas. Cuando un ciudadano expresa públicamente que teme por su vida, lo correcto es que las autoridades competentes investiguen y establezcan la verdad.

Santana también señaló públicamente a varios dirigentes a quienes responsabilizaría si algo llegara a sucederle. Sus declaraciones deben ser entendidas como una denuncia y una expresión de temor personal.

Pero hay otro aspecto de este conflicto que merece una profunda reflexión. Según ha sostenido el doctor Santana, las entidades que representa han obtenido cuatro decisiones judiciales favorables durante el proceso que mantienen con el COD. Si una sentencia judicial ha reconocido determinados derechos, corresponde a todos los involucrados acatarla, porque el respeto a la justicia constituye uno de los pilares fundamentales de una sociedad organizada.

Y aquí aparece una enseñanza que trasciende los tribunales: nadie debe colocarse por encima de la ley. Los cargos son pasajeros, las posiciones cambian y los dirigentes algún día entregan las responsabilidades que ocupan. Sin embargo, las instituciones permanecen. Por eso, quien ejerce una función de dirección debe comprender que el poder no es propiedad personal, sino una responsabilidad temporal que debe ejercerse con humildad.

En cuanto a la sentencia de la Suprema Corte de Justicia tiene un carácter definitivo y no puede ser desconocida, corresponde que las autoridades deportivas y la comisión electoral actúen conforme a ella. No hacerlo podría abrir un nuevo capítulo de confrontación que nadie debería desear.

Las elecciones del Comité Olímpico Dominicano, por tanto, deben desarrollarse bajo el imperio de las normas y de las decisiones de los tribunales. A quienes les fueron retribuidos sus derechos  deben poder ejercerlo, y quienes tengan alguna duda jurídica tienen la oportunidad de acudir a profesionales del derecho para recibir la orientación correspondiente. La prudencia aconseja consultar antes de cometer un error que posteriormente pueda resultar difícil de reparar.

El verdadero triunfo de la justicia llega cuando permite corregir un error, restaurar derechos y abrir las puertas a la reconciliación. Como enseña la Biblia: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

Significa comprender que después de una batalla jurídica debe existir espacio para reconstruir, porque una institución deportiva no puede vivir permanentemente dividida entre vencedores y vencidos.

Hoy más que nunca, quienes tienen responsabilidades dentro del olimpismo dominicano deberían recordar que algún día deberán entregar las posiciones que ocupan. Lo único que permanecerá será la huella de sus actuaciones. El dinero, los cargos y los reconocimientos pasan; la conciencia queda. Y para quienes creemos en Dios, también existe una justicia superior ante la cual ningún poder humano puede prevalecer.

Que este conflicto pueda encontrar finalmente un camino de entendimiento. Que las decisiones de los tribunales sean respetadas, que cualquier denuncia de amenaza sea investigada hasta las últimas consecuencias y que quienes hayan cometido errores tengan la grandeza de reconocerlos.

Porque cuando los hombres cierran las puertas al entendimiento, la justicia termina buscando su propio camino. Y cuando la verdad espera su turno, puede parecer que tarda, pero no significa que haya desaparecido. Al final, como nos recuerda la enseñanza bíblica, “la justicia engrandece a la nación”. Que así sea también para el deporte dominicano: que la justicia restaure, que la verdad libere y que el perdón permita sanar las heridas del pasado.

 

 

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