Se tambalea el poder en el Comité Olímpico Dominicano
Las pugnas, decisiones arbitrarias y una auditoría pendiente de revelarse colocan al COD bajo una tormenta institucional sin precedentes.

Analizando noticia con IA…espere un momento.
RESUMEN
POR LUIS CIPRIAN
SANTO DOMINGO, RD.- El Comité Olímpico Dominicano (COD) enfrenta un momento crucial que pone a prueba su capacidad de liderazgo, transparencia y compromiso con los principios del movimiento olímpico. Las tensiones entre su dirigencia y varias federaciones deportivas legalmente constituidas plantean un dilema que trasciende lo administrativo y amenaza con impactar el prestigio internacional del país en vísperas de los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Reiteramos que el COD, encabezado por Garibaldy Bautista, mantiene una postura de desconocimiento hacia ciertas federaciones —con el respaldo de dirigentes como Luis Chanlatte, José Mera e Irina Pérez—esto ha generado inquietud en el entorno deportivo nacional.
La Carta Olímpica establece claramente la autonomía y la independencia de las federaciones deportivas nacionales. Desconocer ese principio equivale a vulnerar la base misma del sistema deportivo internacional.
El momento no podría ser más delicado. La República Dominicana se prepara para recibir una nueva edición de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, un evento que representa una oportunidad para proyectar la capacidad organizativa y el espíritu deportivo del país. Sin embargo, cualquier conflicto interno o señal de autoritarismo institucional podría empañar esa imagen y despertar la atención negativa de organismos internacionales, con consecuencias imprevisibles.
Es comprensible que existan diferencias y disputas en el seno del deporte nacional; forma parte de su dinámica. Pero lo que no resulta aceptable es que esas diferencias se manejen mediante decisiones unilaterales, sanciones arbitrarias o desconocimientos de legitimidad. La falta de consenso y transparencia no fortalece al movimiento olímpico; lo debilita.
Auditoría
Conviene subrayar que tenemos en nuestro poder una auditoría cuyos hallazgos comprometen seriamente a varios personajes vinculados al ámbito deportivo. Su contenido, de hacerse público, podría provocar la salida de importantes dirigentes y desatar un escándalo de gran magnitud.
Si hasta el momento no hemos decidido divulgarlo, no ha sido por temor, sino por prudencia y por los consejos de algunos compañeros conscientes de la grave situación institucional que una revelación así podría generar en el deporte nacional.
El deporte dominicano necesita instituciones fuertes, justas y respetuosas de sus normas. El Comité Olímpico Dominicano está llamado a ser ejemplo de esos valores, no excepción. Rectificar no es debilidad, sino una señal de responsabilidad ante el país y ante los miles de atletas que esperan, con razón, que sus dirigentes estén a la altura del compromiso olímpico.






