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 Accidente mortal vuelve a encender las alarmas por la alta velocidad en el tramo Nagua-Cabrera-Río San Juan


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La noche del pasado sábado, un mortal accidente de tránsito volvió a teñir de luto el peligroso tramo carretero Nagua–Cabrera–Río San Juan, específicamente en la comunidad de Colorado de Caño Azul, perteneciente al municipio de Cabrera, provincia María Trinidad Sánchez.

De acuerdo con informes preliminares, suministrado a LA VOZ DE LA NOTICIA RD.COM.DO, dos hombres perdieron la vida en el lugar tras producirse una colisión frontal entre los vehículos en que se desplazaban, mientras una mujer resultó herida y tuvo que ser trasladada a un centro médico.

Una de las víctimas mortales fue identificada como Omar Santo Acevedo, residente en la comunidad de Payita, quien laboraba en una estación de expendio de combustibles y, además, era propietario de un colmado ubicado.

La segunda víctima mortal fue identificada únicamente con el alias de “El Pollo”, quien, según los datos recopilados, había salido momentos antes con el propósito de recoger a su esposa en su lugar de trabajo, sin imaginar que encontraría la muerte en el trayecto.

La dama resultó herida y fue trasladada a un centro médico en La Vega, donde, según las informaciones disponibles, permanece en condición estable, a la espera de ser despachada.

Más allá del dolor provocado por esta nueva tragedia, el accidente vuelve a colocar bajo la lupa las condiciones de seguridad del tramo Nagua–Cabrera–Río San Juan, una vía utilizada diariamente por residentes, trabajadores, turistas y conductores que se desplazan entre las distintas comunidades de la zona.

Se trata de un tramo que, por sus características y por las velocidades que suelen desarrollar algunos conductores, puede convertirse en un verdadero peligro para quienes utilizan la carretera. No son pocos los vehículos que transitan a velocidades excesivas, reduciendo considerablemente el margen de reacción ante cualquier imprevisto y aumentando las consecuencias de una eventual colisión.

Por eso, este nuevo accidente no debe quedar reducido a una simple noticia de un día. Las autoridades competentes deberían prestar una atención especial a este tramo carretero, reforzando la vigilancia, los controles de velocidad y las medidas de prevención, además de evaluar las condiciones de la vía y los puntos donde se producen con mayor frecuencia situaciones de riesgo.

La muerte de dos personas en una colisión frontal debe servir como una nueva llamada de atención. No se trata únicamente de construir carreteras; también es necesario garantizar que quienes las utilizan lo hagan bajo condiciones que permitan preservar vidas.

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