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Carlos Nina Gómez denuncia los males que socavan la credibilidad de la prensa

En su más reciente libro, el autor alerta sobre el deterioro de los valores fundamentales del periodismo y defiende el compromiso con la verdad, la ética y la independencia profesional.


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POR FREDDY NÚÑEZ JORGE

SANTO DOMINGO, RD.- La lectura del más reciente libro de Carlos Nina Gómez, La Prensa vs la Perversidad, constituye mucho más que un ejercicio intelectual. Es una llamada de atención sobre la crisis ética que amenaza al periodismo y a la comunicación contemporánea, especialmente en sociedades donde la verdad suele ser sacrificada en el altar de los intereses particulares.

Desde el inicio de la obra, Nina Gómez reivindica la importancia de la buena escritura, pero deja claro que el verdadero valor de un periodista no radica únicamente en su capacidad para redactar con elegancia, sino en su compromiso inquebrantable con la verdad.

El autor cuestiona con firmeza a aquellos profesionales que hoy sostienen una posición y mañana defienden la contraria, no por la aparición de nuevos hechos o evidencias, sino por conveniencia. Son los periodistas-veleta, los que giran según la dirección del viento político o económico, convirtiendo la opinión en mercancía y la credibilidad en una moneda de cambio.

Carlos Nina Gómez escribe sobre lo que escucha, lee, observa y siente. Esa convicción atraviesa cada página del libro. Para él, el periodismo no puede ser una actividad superficial ni un instrumento al servicio de intereses oscuros.

Debe ser una expresión de conciencia, una responsabilidad social y un compromiso permanente con los ciudadanos. Solo desde esa perspectiva es posible enfrentar las perversidades que intentan corromper el ejercicio de informar.

Uno de los planteamientos más contundentes de la obra es su defensa de la ética periodística. El periodista que renuncia a la verdad, que manipula los hechos o que se pone al servicio de intereses particulares, traiciona la esencia misma de la profesión. No basta con tener una plataforma, un micrófono o miles de seguidores en las redes sociales. La verdadera legitimidad del comunicador proviene de su integridad moral y de su respeto por los hechos.

Lamentablemente, vivimos tiempos en los que la frontera entre periodismo y propaganda se ha vuelto cada vez más difusa. Han surgido figuras que se autodenominan comunicadores, pero cuya principal motivación no es informar ni orientar a la sociedad, sino responder a intereses mercuriales. Son operadores de agendas disfrazados de periodistas, mercaderes de la opinión pública que cambian de discurso según el mejor postor. Su práctica degrada la profesión y erosiona la confianza de los ciudadanos en los medios de comunicación.

La República Dominicana no escapa a esta realidad. Cada día resulta más evidente la presencia de individuos que utilizan los espacios informativos para negociar favores, proteger intereses o atacar adversarios por encargo. Esta conducta no solo representa una falta ética; constituye una amenaza para la democracia, porque una sociedad desinformada o manipulada pierde la capacidad de tomar decisiones libres y conscientes.

Por eso, La Prensa vs la Perversidad llega en un momento oportuno. El libro de Carlos Nina Gómez no es una simple recopilación de artículos; es una denuncia contra la degradación moral de una parte del ejercicio comunicacional y, al mismo tiempo, una defensa apasionada del periodismo serio, responsable e independiente.

En una época marcada por la desinformación, las noticias falsas y el oportunismo, la obra nos recuerda una verdad fundamental: el periodismo no puede ser cómplice del poder ni rehén del dinero. Su misión es servir a la verdad, fiscalizar a quienes gobiernan y defender el derecho de los ciudadanos a estar informados. Todo lo demás es perversidad.

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