Haití encara otra espiral de violencia tras la matanza de Kenscoff
Jefe de banda amenaza con matar a decenas de rehenes un día después de la masacre
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RESUMEN
Agencias
El asesinato de al menos 47 personas y el secuestro de más de 50 desatan protestas y reclamos al Gobierno. Un obispo pregunta al primer ministro cuántos muertos más harán falta para convertir la protección de la vida en una prioridad.
La matanza de Kenscoff, que dejó al menos 47 muertos y más de 50 secuestrados, ha vuelto a colocar este miércoles a Haití frente a una realidad que los recientes anuncios de avances en seguridad no han logrado borrar: las bandas conservan capacidad para atacar comunidades estratégicas, provocar desplazamientos masivos y desafiar abiertamente al Estado.
El impacto de la última ofensiva ya trasciende el balance de víctimas. Monseñor Pierre-André Dumas, obispo de Anse-à-Veau y Miragoâne, dirigió una carta al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé en la que cuestiona directamente la respuesta de las autoridades ante la sucesión de masacres. La información fue publicada por el diario haitiano Le Nouvelliste.
«¿Cuántos muertos harán falta todavía para que la protección de la vida humana se convierta en la urgencia absoluta del Estado haitiano?», preguntó Dumas.
El religioso expresó su consternación por la matanza ocurrida el 23 de agosto y lanzó un llamado contundente: «¡Basta! ¡Ya basta!», según el texto divulgado por Le Nouvelliste. Su intervención aumenta la presión sobre un Gobierno que había prometido recuperar territorios controlados por los grupos criminales y garantizar las condiciones necesarias para celebrar elecciones en diciembre.
47 muertos, incluidos cinco niños, y más de 50 secuestrados
El balance actualizado por Naciones Unidas sitúa en al menos 47 los muertos y 22 los heridos durante el ataque contra Kenscoff. Entre los fallecidos figuran cinco niños y 22 personas que habrían sido ejecutadas en el recinto de una iglesia donde buscaban refugio. Más de 50 personas fueron secuestradas, en lo que Associated Press considera uno de los mayores secuestros colectivos ocurridos recientemente en Haití.
La ofensiva comenzó la noche del domingo en esta comunidad montañosa situada sobre Puerto Príncipe. Hombres armados vinculados a la coalición Viv Ansanm irrumpieron en diferentes sectores, incendiaron viviendas y atacaron a residentes. Kenscoff tiene una importancia estratégica porque domina rutas hacia Pétion-Ville y conecta con vías que conducen hacia el sur del país.
El ataque ha adquirido una dimensión todavía más inquietante por la suerte de los secuestrados. Un jefe criminal conocido como Izo 2 ha amenazado con matar a los rehenes si las fuerzas de seguridad causan bajas entre sus hombres, lo que coloca a las autoridades ante una operación especialmente delicada. Associated Press señala que la amenaza crea un dilema para las fuerzas haitianas: intervenir puede poner en peligro a los cautivos, pero no hacerlo reforzaría la percepción de incapacidad del Estado.
La población exige respuestas
La reacción dentro de Kenscoff ha sido inmediata. Cientos de habitantes se concentraron frente a la comisaría para denunciar la falta de protección y reclamar una respuesta más contundente después de meses de ataques.
Algunos residentes incluso exigieron la salida de responsables policiales locales. Agencias de prensa recogen testimonios de pobladores que responsabilizan al Gobierno por no haber podido impedir asesinatos ocurridos a pocos minutos de instalaciones policiales.
La Policía Nacional envió unidades especiales y su director general, Vladimir Paraison, se trasladó a Kenscoff. «La Policía nunca se rindió», sostuvo durante su visita, mientras el Gobierno prometió recuperar el control de la zona. La oficina del primer ministro afirmó: «Kenscoff no será abandonada» y aseguró que la autoridad estatal será restablecida.
Pero la magnitud de la matanza ha debilitado el mensaje oficial de recuperación de la seguridad. Kenscoff ha sufrido cerca de una docena de ataques desde 2025. Solo durante dos meses de ese año, más de 260 personas murieron, unas 200 viviendas fueron destruidas o incendiadas y alrededor de 3,000 habitantes tuvieron que desplazarse, según estimaciones de Naciones Unidas.
Miles de muertos y 1.4 millones desplazados
La masacre se produce en medio de cifras que muestran la persistencia de la crisis. La ONU contabilizó el martes 1,408 muertos y 656 heridos entre abril y junio de 2026. Los ataques perpetrados por bandas representaron el 55 % de las personas muertas o heridas durante ese trimestre.
En el conjunto de los primeros seis meses del año, Naciones Unidas eleva el balance a al menos 3,050 muertos y 1,401 heridos. Al mismo tiempo, alrededor de 1.4 millones de personas se encuentran desplazadas y 5.8 millones —aproximadamente el 52 % de la población— padecen inseguridad alimentaria.
La violencia tampoco permanece confinada a los barrios tradicionalmente dominados por las bandas en Puerto Príncipe. Los grupos armados han ampliado su radio de acción hacia zonas del departamento de Artibonito y comunidades situadas en corredores estratégicos fuera de la capital. El ataque de Kenscoff refuerza el temor de que intenten abrir nuevas rutas y obligar a las fuerzas de seguridad a dispersar sus limitados recursos.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió que los ataques continuos contra las comunidades evidencian una situación de seguridad «alarmante» y reclamó intensificar los esfuerzos haitianos e internacionales contra las bandas.
También el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, condenó el martes el ataque y sostuvo que el costo humano y psicológico de la violencia es «devastador e inaceptable». Pidió a los socios internacionales cumplir sus compromisos con la Fuerza de Supresión de Pandillas.
«La comunidad internacional debe pasar de las promesas a la implementación y a los resultados tangibles«, afirmó Ramdin.
La nueva matanza llega, además, cuando Haití intenta avanzar hacia las elecciones generales previstas para el 13 de diciembre, que serían las primeras en una década. El recrudecimiento de la violencia vuelve a plantear dudas sobre las condiciones de seguridad necesarias para organizar los comicios.
La pregunta formulada por monseñor Dumas al primer ministro resume ahora el creciente reclamo dentro de Haití. Más allá de nuevas condenas, despliegues y promesas de recuperar territorios, el obispo ha colocado el debate en un terreno elemental: cuántas víctimas más tendrá que acumular el país antes de que el Estado consiga proteger efectivamente a su población.
Jefe de banda amenaza con matar a decenas de rehenes
Miembros de bandas armadas mantienen a decenas de personas como rehenes bajo amenaza de muerte en una comuna a las afueras de Puerto Príncipe, un secuestro que se produjo después de que estos grupos violentos cometieran una matanza en la madrugada del lunes con 47 muertos en esa misma área.
El jefe de banda apodado Didi, también conocido como Izo 2, amenaza desde la comuna de Kenscoff con ejecutar a más de 60 personas si es atacado por las autoridades, según un video disponible este martes que ha hecho difundir en redes sociales.
«Si nos expulsan para que la población pueda volver a vivir en Kenscoff, expúlsennos bien. Pero no piensen que van a lanzar un ataque en el que incluso un perro que nos pertenece muera», afirmó, una amenaza que repitió en varias ocasiones.
Entre los rehenes hay niños, mujeres, hombres y sobre todo jóvenes con rostros de desesperación. En el video también se ven a varias madres amamantando a sus hijos.Además se ve a Didi llamar por teléfono a sus hombres, ordenándoles matar a «todos» en caso de una represalia policial.
«Su seguridad (la de los secuestrados) no depende de mí, sino del Estado», dice al final del video, recordando que están fuertemente armados para repeler cualquier ataque.La banda bajo el mando de Didi es una de las que integran la coalición Viv Ansanm, que lidera el expolicía Jimmy Chérizier, apodado Barbecue.Durante la masacre, las bandas incendiaron varias casas y vehículos, mientras algunos residentes salieron a las calles a protestar indignados por la falta de protección de las fuerzas de seguridad.
La ONU situó este martes en 47 el número de muertos en la masacre perpetrada la madrugada del lunes y reveló que entre ellos se encontraban «22 que fueron presuntamente ejecutados en el recinto de una iglesia donde se habían refugiado».
Según datos de la ONU actualizados este martes, la violencia en Haití causó en los primeros seis meses del año al menos 3.050 muertos y 1.401 heridos.
A esto se suma que unos 5.8 millones de haitianos, aproximadamente un 52 % de la población, sufren de inseguridad alimentaria (en categoría 3 sobre 5), mientras que la cantidad de personas desplazadas alcanzó el año pasado 1.4 millones, un nivel sin precedentes, según datos de organismos internacionales.






